En los distintos escenarios a construir al domingo 2 de junio, imperativo será el que las dirigencias partidistas o quienes tomen las decisiones no se equivoquen, y puedan salir a la competencia candidatos sumamente competitivos, y que además de integrar a la militancia y simpatizantes al proyecto, tengan más claros que oscuros, más fortalezas que debilidades, y sobre todo, sean factor de Unidad, cuando en una elección todos quieran o no, se necesitan pese a tener muchos, marcados y contrastantes visiones de entender la realidad y para el caso, del proceso sucesorio que en reiteradas ocasiones deja una serie de diferencias irreconciliables entre las militancias y sus espectaculares élites y que en corto, éstas son autodenominadas “de la primera línea”.

Las indigestas “Batallas Internas y literal,” Guerras de Poder”, arrojan numerosas lecturas a reflexionar con respecto de qué es más importante, ¿si el proyecto de Estado, que el cargo de representación popular o público?, y es simple la inferencia, la irreverente obsesión por llegar a ser, y poco importa “atizarle al fuego amigo”, e incluso, generar las complicidades entre los distintos grupos, expresiones o corrientes políticas dentro de “la partidocracia”, enviando un lamentable mensaje a las membresías, o a gente que aún y todavía confía en estas instituciones justamente de interés público, o en demasiados casos, presumiblemente en las personas que, no son lo que esperaban, y peor al probar “las miles del ejercicio público” que a casi todos transforma.
Casos y ejemplos de ello, lo podemos observar en todo el país, y en lo que nos corresponde de las distintas regiones del Edomex, la Zona Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza (NZT), y municipios periféricos a este perímetro urbano, y el caso más notable o sobresaliente y que viene convirtiéndose en una gran pesadilla para morena, Ecatepec de Morelos, que teórica y prácticamente ha puesto al descubierto las completas disidencias entre sus militancias, sus representantes populares, una Beligerancia total contra el alcalde, Fernando Vilchis Contreras, que ha encontrado en sus propios iguales, sus más grandes adversarios y críticos de su gobierno municipal, soslayando el tramo geográfico que les corresponde en la cartografía electoral.
La situación ha llegado al límite en esta fase de las grandes definiciones, sobre todo para la Presidencia Municipal, y quizá lo sea aquel rompimiento con el “GAP perredista morenizada” del senador Higinio Martínez, del Secretario General de Gobierno, Horacio Duarte y la propia gobernadora, Delfina Gómez, a efecto de cobrarle la factura de “la traición”, y con todo a Vilchis, pretendiendo y decirlo como es, otorgarle la candidatura a la diputada y presidente de la mesa directiva de la Legislatura local, Azucena Cisneros Coss, cuya estrategia, exhibir todos “los males que tiene Ecatepec”, y desde la vocería del Grupo parlamentario de morena, formando un extraño bando, con los legisladores, Faustino de la Cruz, Camilo Murillo y en su momento, Daniel Sibaja, hoy secretario de movilidad y puede ser que en esta crisis, el PVEM tenga la oportunidad que algún eruvielista al ir cada partido por su lado, alcance la alcaldía.

Por otra parte, y en el nivel de la congruencia en verdad que dan pena ajena, haciendo un lado los ideales y los propósitos del Movimiento, y consolidar un “cacicazgo desde Texcoco, Tecámac, Ecatepec, Nezahualcóyotl, San Vicente Chicoloapan, Ixtapaluca y Chimalhuacán, estableciendo “El Corredor Marrón u Oriente”, de donde sacaron la histórica elección a la gubernatura en el 2023, y qué interesa o poco interesan las exhibidas entre los mismos, de supuestos vínculos con grupos del crimen organizado y que francamente el tema, viene ocupando extraordinaria relevancia en el proceso federal a Presidente de la República, al senado y legisladores a San Lázaro, y concurrente en la entidad mexiquense, al parlamento local y ayuntamientos.
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