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julio 9, 2026

Remodelación del Estadio Azteca rumbo al Mundial 2026: capacidad, costos y todos los cambios

La Noticia

Remodelación estadio azteca rumbo al Mundial 2026

¿Cuánto costó la remodelación estadio azteca?

La cifra fue confirmada por el propio Emilio Azcárraga Jean, dueño del recinto: la inversión total superó los 3,500 millones de pesos, lo que la convierte en la remodelación más cara en los 60 años de historia del estadio. De ese monto, 2,100 millones provinieron de un acuerdo de patrocinio con Banorte, el mismo banco al que la familia Azcárraga le pidió prestado en los años sesenta para terminar la construcción original. A cambio de ese financiamiento, el inmueble pasó a llamarse oficialmente Estadio Banorte fuera del periodo mundialista.

El proyecto se ejecutó en dos etapas. La primera, durante 2024, requirió 472.9 millones de pesos destinados a demolición de tribunas, retiro de butacas y adecuaciones en la cancha. La segunda etapa, programada para 2025 y 2026, consumió 1,038 millones de pesos adicionales para acabados, instalación de tecnología, nuevas zonas y entrega final a la FIFA.

Para dimensionar la magnitud de la inversión actual, basta compararla con la remodelación estadio azteca anterior, ejecutada entre 2013 y 2016 con motivo del regreso de la NFL a México. Aquella renovación costó 12 millones de dólares —apenas una fracción de lo invertido ahora— y produjo el WiFi gratuito pionero en América Latina, los palcos Club y la reubicación del área de prensa. La cifra actual, en pesos constantes, multiplica por más de diez aquella inversión.

Capacidad final y nuevas zonas del Coloso de Santa Úrsula

El aforo final tras la renovación quedó establecido en 87,000 espectadores, un crecimiento moderado respecto a los 83,264 que tenía el recinto antes de las obras. La cifra está lejos de los récords históricos del Coloso de Santa Úrsula, pero responde a estándares modernos de comodidad, seguridad y visibilidad exigidos por la FIFA.

Una mini-cronología deja clara la evolución del aforo del inmueble. Al ser inaugurado en 1966 albergaba 110,000 aficionados. En 1985, tras una ampliación para el Mundial de 1986, alcanzó su tope histórico de 115,000 lugares, lo que en su momento lo colocó como uno de los tres estadios más grandes del mundo. La remodelación de 2016 redujo drásticamente la capacidad a 83,264 espectadores en favor de palcos, suites y áreas VIP. La obra actual la subió ligeramente a 87,000.

Los cambios físicos al interior son los más radicales en décadas. El estadio cuenta ahora con un nuevo pabellón de estacionamiento, áreas de hospitalidad para patrocinadores y prensa, palcos renovados, y un túnel de vestidores completamente rediseñado: los jugadores salen al campo a través de un pasillo rodeado de cristales, lo que permite que algunos aficionados los vean salir desde una zona habilitada para ese fin. La cancha estrenó pasto semi-híbrido de alta tecnología, capaz de drenar lluvias intensas y dejar el campo listo para jugar en minutos.

A nivel tecnológico, el inmueble recibió un sistema de sonido de alta calidad, conectividad WiFi gratuita para todos los asistentes y miles de metros de pantallas LED distribuidas en el interior. En la fachada, las columnas distintivas del estadio fueron iluminadas con luces LED, y el copete superior recibió un recubrimiento de material ETFE en color rojo, que cambia la apariencia visual del recinto sin alterar su estructura brutalista original.

Cronología de obras: cómo avanzó la remodelación estadio azteca de 2024 a 2026

La remodelación estadio azteca arrancó con un cierre simbólico. El último partido oficial antes del inicio de las obras fue la final del Clausura 2024 entre América y Cruz Azul, disputada en mayo de ese año. Apenas concluyó esa serie, en junio de 2024 comenzaron oficialmente los trabajos de demolición.

Durante los 18 meses siguientes, los dos equipos que usaban el inmueble como casa tuvieron que mudarse. El América rentó el Estadio Ciudad de los Deportes para sus partidos como local, mientras que Cruz Azul —que arrendaba el Azteca— se trasladó al Estadio Cuauhtémoc de Puebla. La doble mudanza generó tensiones logísticas, problemas de venta de boletos y partidos jugados en condiciones distintas a las habituales.

La reapertura ocurrió el 28 de marzo de 2026, con un encuentro internacional entre la Selección Mexicana y Portugal. El partido funcionó como prueba del nuevo aforo, los accesos y la tecnología instalada. Pocas semanas después, en abril, el inmueble volvió al uso doméstico para recibir partidos de la Liguilla del Clausura 2026 de la Liga MX.

La entrega formal a la FIFA está programada para el 11 de mayo de 2026, exactamente un mes antes del inicio del Mundial. El organismo internacional requiere ese plazo para vestir y brandear el estadio con la imagen de la competencia, instalar señalética propia y completar protocolos de seguridad. Para entonces, el operativo de despliegue será reforzado por el Plan Kukulkán, el dispositivo de seguridad sin precedentes con el que México blindará el Mundial 2026. Finalmente, el 11 de junio se disputará el partido inaugural entre México y Sudáfrica, primer encuentro del Mundial 2026 y tercera inauguración mundialista en la historia del recinto.

Los aficionados que planean asistir también deberán considerar la logística de llegada al recinto, una zona que históricamente sufre con la saturación del transporte público y vial los días de partido.

Polémicas y críticas: lo que la remodelación estadio azteca dejó pendiente

La remodelación estadio azteca no estuvo exenta de controversias, y varias siguen abiertas a pocas semanas de la entrega a la FIFA. La más sonada fue la denuncia publicada por ESPN México sobre asientos sin visibilidad a la cancha en ciertas zonas del nuevo aforo. Grupo Ollamani respondió mediante un comunicado afirmando que esas ubicaciones señaladas por la prensa nunca estuvieron consideradas para la venta de boletos y que el dato se había explicado a periodistas durante un recorrido previo por las instalaciones.

Otra polémica giró en torno a las butacas. Inicialmente se instalaron asientos en colores rojo y blanco, los tonos clásicos del estadio. Sin embargo, durante el proceso aparecieron sobre las butacas imágenes del banco patrocinador del proyecto, algo que la FIFA prohíbe expresamente para sedes mundialistas. Eso obligó a un segundo cambio: las butacas fueron reemplazadas por modelos negros en las secciones más cercanas a la cancha. Imágenes filtradas en redes sociales por la cuenta @MXESTADIOS mostraron el contraste entre las zonas viejas y las renovadas.

El partido de leyendas entre México y Brasil dejó también una imagen incómoda: varias zonas del inmueble tuvieron que ser cubiertas con lonas publicitarias porque las obras no estaban concluidas a tiempo. Aficionados americanistas viralizaron en redes detalles de acabados aparentemente deficientes, manchas, terminaciones expuestas y rincones sin completar. La especulación pública, recogida por varios medios, apunta a que las obras podrían continuar incluso después de que termine el Mundial para subsanar los pendientes.

A todo lo anterior se suma una polémica administrativa: el cambio obligatorio de nombre durante el torneo. Aunque el estadio se llama oficialmente Estadio Banorte por el patrocinio, la FIFA no permite marcas comerciales en sedes mundialistas. Por esa razón, durante la Copa del Mundo el recinto será denominado Estadio Azteca Ciudad de México. La medida no es exclusiva del inmueble mexicano: el SoFi Stadium en Los Ángeles también deberá renombrarse como Los Ángeles Stadium durante el torneo.

Nuevas zonas del Coloso de Santa Úrsula tras la remodelacionD