En un contexto de creciente proteccionismo global, China, Japón y Corea del Sur han unido fuerzas para hacer frente a los aranceles impuestos por Estados Unidos. Durante su primer diálogo económico trilateral en cinco años, celebrado el 29 de marzo, los ministros de Comercio de los tres países acordaron fortalecer su cooperación en varias áreas clave, con el objetivo de contrarrestar las medidas comerciales unilaterales adoptadas por Washington.
El acuerdo se centra principalmente en la colaboración en el comercio regional y la cadena de suministro, especialmente en sectores estratégicos como los semiconductores, donde los tres países juegan un papel fundamental. Japón y Corea del Sur buscarán importar materias primas de China, mientras que China está interesada en adquirir productos de chips avanzados de los dos países. Además, se discutieron los próximos pasos para avanzar en las negociaciones hacia un acuerdo de libre comercio entre los tres, lo que fortalecería aún más su colaboración económica.
A pesar de las tensiones históricas y las disputas territoriales entre los tres países, los ministros subrayaron la importancia de mantener una cooperación sólida para asegurar la estabilidad económica en la región. Este acuerdo se presenta como un bloque estratégico para contrarrestar las políticas comerciales agresivas de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, que recientemente ha anunciado una nueva ronda de aranceles conocidos como “The Big One”, que afectará a varias naciones, incluyendo a China, Japón, la Unión Europea y México.
En cuanto a la cooperación específica, los tres países enfatizaron que este bloque comercial buscará mejorar el acceso a mercados, reducir barreras comerciales y abordar cuestiones relacionadas con el control de exportaciones y la protección de la propiedad intelectual. De igual manera, se acordó reforzar los mecanismos de diálogo económico de alto nivel para abordar cualquier desafío emergente.
China, Japón y Corea del Sur coinciden en que este tipo de colaboración es esencial para contrarrestar las políticas proteccionistas que amenazan el comercio global, buscando crear un frente común para estabilizar la economía de la región asiática, una de las más dinámicas del mundo.
El futuro de este acuerdo y la evolución de las relaciones comerciales entre estos tres países serán clave para determinar la dirección económica de Asia en los próximos años.
