El pasado 3 de marzo, México marcó un hito en materia laboral: la reforma que reduce la jornada semanal de 48 a 40 horas fue publicada en el Diario Oficial de la Federación, consolidando así un cambio constitucional que no se veía en el país desde hace más de cinco décadas.
Sin embargo, la entrada en vigor del decreto no significa que los trabajadores saldrán antes de sus empleos de inmediato. La reducción será gradual y comenzará en 2027, dando a las empresas un margen de cuatro años para reorganizar sus operaciones antes de alcanzar el tope definitivo de 40 horas en 2030.

¿Cómo será la transición?
El calendario aprobado establece lo siguiente:
- 2026: Se mantiene la jornada actual de 48 horas.
- 2027: Primera reducción a 46 horas.
- 2028: Reducción a 44 horas.
- 2029: Reducción a 42 horas.
- 2030: Límite final de 40 horas semanales.
Uno de los puntos más relevantes del decreto es que en ningún caso la reducción de jornada implicará una disminución de salarios ni de prestaciones laborales. Además, las horas extraordinarias comenzarán a contarse a partir de la hora 41, lo que podría representar un aumento en el ingreso de quienes opten por trabajarlas.
El desafío para las empresas
Aunque la reforma fue aprobada en el Senado con 121 votos en lo general, el sector productivo ya advierte los retos que vienen. De acuerdo con estimaciones, 12.4 millones de trabajadores formales podrían verse beneficiados directamente cuando la reforma esté completamente implementada, especialmente en sectores como manufactura, comercio, transporte y logística.
Para las empresas, el impacto más inmediato será en sus costos operativos: al reducirse la jornada sin afectar salarios, el costo laboral por hora aumentará, lo que obligará a muchas organizaciones a invertir en tecnología, capacitación y reorganización de turnos. En algunos casos, será necesaria la contratación de personal adicional para mantener los niveles de producción.
Las pequeñas y medianas empresas (PyMES) serán las que enfrentarán mayores retos operativos, ya que cuentan con menos recursos para absorber el cambio de forma inmediata.

Un cambio que México le debía a sus trabajadores
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, actualmente el 63.9% de la fuerza laboral en México trabaja más de 40 horas a la semana, y en promedio el país registra 2,207 horas laboradas al año, por encima del promedio de los países de la OCDE.
La presidenta Claudia Sheinbaum impulsó esta reforma como parte del “Segundo Piso de la Transformación”, señalando que la mayoría de los países miembros de la OCDE ya aplican jornadas de 40 horas desde hace décadas. En México, este cambio llega con décadas de retraso.
El Congreso de la Unión tendrá 90 días para armonizar la legislación secundaria, especialmente la Ley Federal del Trabajo, donde se definirán aspectos prácticos como la distribución de las horas, posibles excepciones por sector y los mecanismos de registro electrónico obligatorio de la jornada.
La reforma ya entró en vigor como norma constitucional. Ahora el reloj corre para que empresas y trabajadores se preparen para una nueva era laboral en México.