GINEBRA, SUIZA — La máxima competición de clubes en el mundo estrena su transformación más radical en tres décadas. Atrás quedó la tradicional fase de grupos de cuatro equipos; la UEFA Champions League abre el telón con un sistema de fase de liga única de 36 clubes, diseñado para maximizar los enfrentamientos directos entre potencias continentales desde las primeras jornadas y dinamizar la competencia por los boletos a la fase de eliminación directa.
El cambio busca erradicar los partidos de trámite en las últimas fechas de otoño y ofrecer mayor atractivo televisivo, aunque impone una exigencia física sin precedentes sobre las plantillas de los clubes clasificados.

Las claves del sistema de competencia
El nuevo esquema, basado en una variante del sistema suizo, redefine la clasificación general:
- Ocho partidos contra rivales distintos: Cada equipo disputa ocho encuentros frente a ocho contrincantes diferentes (cuatro en condición de local y cuatro de visitante), determinados previamente por bombos de coeficiente.
- Tabla general acumulada: Los 36 conjuntos compiten dentro de una sola clasificación unificada. Cada gol a favor y en contra cuenta de forma determinante para el desempate por puestos europeos.
- Acceso directo y ronda de playoffs:
- Del puesto 1 al 8: Clasifican de manera directa a los octavos de final como cabezas de serie.
- Del puesto 9 al 24: Juegan una eliminatoria previa de reclasificación (play-in) a ida y vuelta para definir a los ocho invitados restantes.
- Del puesto 25 al 36: Quedan eliminados automáticamente del certamen, sin derecho a caer a la Europa League como sucedía en temporadas anteriores.
El debate por la sobrecarga en el calendario
El formato ha generado opiniones encontradas en los banquillos y sindicatos de futbolistas:
- Mayor derrama financiera: La UEFA proyecta incrementos sustanciales en ingresos por derechos de transmisión y taquilla al garantizar duelos de alto impacto desde septiembre.
- Saturación física: Entrenadores y capitanes han manifestado preocupación por el desgaste acumulado, ya que el calendario europeo se extiende hasta enero para completar la fase regular, sumándose a las ligas domésticas y los compromisos de selecciones nacionales.







