Especialistas del sector privado ajustaron a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2026, ubicándolo ahora en apenas 1.44%, según los resultados de la más reciente Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, publicada por el Banco de México (Banxico). Esta cifra representa una ligera reducción respecto al 1.46% estimado en la encuesta anterior, y se mantiene considerablemente por debajo del rango oficial proyectado por el gobierno federal, que oscila entre 1.8% y 2.8%.

La encuesta, realizada entre el 16 y el 26 de marzo de 2026 entre 41 grupos de análisis y consultoría nacionales y extranjeros, refleja un mayor pesimismo entre los analistas ante un entorno marcado por riesgos internos y externos. Entre los principales factores citados por los especialistas destacan la inseguridad, la corrupción, la incertidumbre económica y la posibilidad de un repunte en la inflación, que ya se revisó al alza hasta 4.22% para el cierre de 2026. Este ajuste en las expectativas ocurre en un momento en que la economía mexicana muestra señales de ralentización al inicio del año, como lo indican los Indicadores Compuestos del Inegi.
A pesar de que el peso mexicano se mantiene relativamente fuerte —con el dólar cotizando alrededor de los 17.70 a 17.80 pesos esta mañana—, los analistas advierten que la combinación de estos riesgos podría limitar el dinamismo de los motores tradicionales de crecimiento, como el consumo privado, la inversión y las exportaciones. La previsión para 2027 también se revisó ligeramente a la baja, quedando en 1.79%, lo que sugiere que la recuperación plena podría tardar más de lo anticipado.
Expertos consultados por diferentes medios coinciden en que uno de los principales lastres para el crecimiento es la persistente inseguridad en varias regiones del país, la cual afecta la inversión productiva y genera costos adicionales para las empresas en materia de seguridad y logística. Asimismo, se menciona la corrupción como un factor que erosiona la confianza y reduce la eficiencia en la asignación de recursos públicos y privados. La incertidumbre económica, tanto interna como derivada del contexto internacional (incluyendo tensiones geopolíticas y posibles variaciones en las políticas comerciales de Estados Unidos), añade un elemento de cautela entre los inversionistas.
En contraste con la visión más moderada del sector privado, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantiene una proyección optimista de entre 1.8% y 2.8% para 2026. Esta estimación oficial se sustenta en el impulso esperado de la inversión pública y privada en infraestructura, energía y sectores estratégicos, así como en el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, que contempla más de 5.6 billones de pesos en recursos combinados. La presidenta Claudia Sheinbaum ha enfatizado en diversas ocasiones la importancia de fortalecer el consumo interno, el empleo y la inversión para lograr un crecimiento más robusto e inclusivo.
Sin embargo, analistas independientes señalan que alcanzar el rango inferior del gobierno (1.8%) ya representaría un desafío considerable, dado que el crecimiento potencial de la economía mexicana se estima alrededor del 2% en el mediano plazo, y en los últimos años ha sido difícil superar consistentemente esa barrera. Organismos internacionales como la OCDE y el FMI proyectan cifras cercanas al 1.5%, alineándose más con las expectativas privadas.
En cuanto a otros indicadores, los especialistas prevén que la inflación general cierre 2026 en 4.22%, por encima del objetivo del Banco de México de 3% ±1 punto porcentual. Esto podría influir en la política monetaria, aunque se anticipa que la Junta de Gobierno de Banxico continúe con un ciclo gradual de recortes en la tasa de fondeo interbancario, dejándola alrededor del 6.45% al cierre del año. El tipo de cambio peso-dólar se estima en torno a los 18.10-18.50 pesos por dólar para finales de 2026.
Este panorama más cauteloso llega en un contexto donde la economía mexicana cerró 2025 con un crecimiento modesto y muestra una desaceleración en los primeros meses de 2026. Sectores como el manufacturero y el de servicios han mostrado resiliencia gracias al nearshoring, pero enfrentan limitaciones por la falta de mano de obra calificada, infraestructura insuficiente en algunas regiones y presiones inflacionarias en insumos.
Ante este escenario, diversas voces del sector empresarial han llamado a fortalecer el Estado de derecho, combatir la corrupción y mejorar la seguridad para recuperar la confianza de los inversionistas. También se insiste en la necesidad de impulsar reformas que faciliten el acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que representan la mayor parte del tejido productivo nacional.
El Banco de México continuará publicando estas encuestas mensualmente, lo que permitirá monitorear si las expectativas se estabilizan o si se requieren ajustes adicionales en las políticas públicas. Mientras tanto, el gobierno federal ha reiterado su compromiso con un crecimiento sostenido y con bienestar, apostando por la inversión en proyectos estratégicos que generen empleo y multipliquen los efectos en la economía real.
Este recorte en las previsiones del sector privado sirve como un llamado de atención para que tanto autoridades como actores económicos redoblen esfuerzos en mitigar los riesgos identificados. De lo contrario, México podría seguir creciendo por debajo de su potencial, limitando las oportunidades de desarrollo para millones de familias.